"Un matcha mal conservado no es matcha — es pasto seco."
Oxígeno. La oxidación es el proceso más dañino. Una vez abierto el envase, el polvo empieza a perder sus compuestos volátiles. Cerrá herméticamente después de cada uso.
Luz directa. La clorofila — responsable del verde vibrante — se degrada con la exposición lumínica. Guardá el matcha en un recipiente opaco o en un cajón cerrado.
Humedad. El matcha absorbe humedad del ambiente y se apelmaza, perdiendo solubilidad. Si tu barra es húmeda, usá porciones diarias y guardá el stock en un recipiente con sello doble.
Calor y olores fuertes. No guardés el matcha cerca de la máquina de café o especias. Absorbe aromas y el calor acelera la oxidación.
- Recipiente hermético de vidrio oscuro o lata de hojalata, alejado de la luz.
- Temperatura ambiente fresca (15–20 °C). La heladera introduce humedad al abrir y cerrar — evitala para uso diario.
- Para stock a largo plazo (más de 2 meses): freezer en bolsa sellada al vacío.
- Un matcha bien conservado mantiene su perfil hasta 6–8 semanas después de abierto.
- Rotá el stock: primero in, primero out. El matcha viejo no mejora.
- Color verde opaco o amarillento — oxidación avanzada
- Olor a heno seco o plano, sin notas dulces ni vegetales
- Sabor excesivamente amargo sin cuerpo ni umami
- Grumos que no se disuelven ni con batido intenso