Los 4 enemigos del matcha
01

Oxígeno. La oxidación es el proceso más dañino. Una vez abierto el envase, el polvo empieza a perder sus compuestos volátiles. Cerrá herméticamente después de cada uso.

02

Luz directa. La clorofila — responsable del verde vibrante — se degrada con la exposición lumínica. Guardá el matcha en un recipiente opaco o en un cajón cerrado.

03

Humedad. El matcha absorbe humedad del ambiente y se apelmaza, perdiendo solubilidad. Si tu barra es húmeda, usá porciones diarias y guardá el stock en un recipiente con sello doble.

04

Calor y olores fuertes. No guardés el matcha cerca de la máquina de café o especias. Absorbe aromas y el calor acelera la oxidación.

— Protocolo de almacenamiento
  • Recipiente hermético de vidrio oscuro o lata de hojalata, alejado de la luz.
  • Temperatura ambiente fresca (15–20 °C). La heladera introduce humedad al abrir y cerrar — evitala para uso diario.
  • Para stock a largo plazo (más de 2 meses): freezer en bolsa sellada al vacío.
  • Un matcha bien conservado mantiene su perfil hasta 6–8 semanas después de abierto.
  • Rotá el stock: primero in, primero out. El matcha viejo no mejora.

Señales de que el matcha perdió calidad
  • Color verde opaco o amarillento — oxidación avanzada
  • Olor a heno seco o plano, sin notas dulces ni vegetales
  • Sabor excesivamente amargo sin cuerpo ni umami
  • Grumos que no se disuelven ni con batido intenso
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