El matcha se degrada más rápido por el oxígeno, el calor, la luz y la humedad, así que guardalo hermético, frío y oscuro. Tené lo que usás en la semana en una lata chica y cerrada en la barra, y el resto cerrado y en frío, abriéndolo solo para reponer. Definí un stock mínimo por producto, rotá primero lo más viejo y apuntá a terminar una lata abierta dentro del mes. Cerrado, el matcha aguanta meses; una vez abierto, el reloj corre más rápido.