El matcha dejó de ser un nicho. En los últimos años la demanda global se disparó (bebidas, repostería, cosmética) mientras que la producción japonesa de tencha, la hoja sombreada que se convierte en matcha, no puede crecer al mismo ritmo. El resultado es simple de enunciar y difícil de esquivar: los precios del matcha de calidad vienen subiendo, y en 2026 no dan señales de aflojar.